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Raices

Las labores de la Era

Los agricultores se levantaban temprano, al despuntar el día uncían las yuntas a los carros ataviados con telerines y lobas, salían de las casas para estar en las lindes de las tierras cuando rompía la luz por el horizonte.

Entraban en las tierras y se dedicaban a la labor azarosa de cargar en los carros los haces que los segadores habían dejado el día anterior. Cuando llegaban a las eras descargaban al tiempo que desliaban las haces y formaban el círculo de la parva. Las mulas permanecerían ya ligadas a los trillos, comenzaba el giro en espiral que duraría hasta alcanzar la tarde, salvo ese rato de la comida y de la siesta que eran treguas constituidas. En la era, en uno de los bordes se colocaban las hacinas, en otros los peces de diferentes granos, que ya habían sido trillados, en otro un rincón para los aperos: los bieldos, las horcas, las rastrillas, la cañiza? y el botijo, elemento fundamental para evitar el reseco del calor. En el centro el solar para ser ocupado por las sucesivas parvas. Montados sobre esos trillos, las personas adormecían en la era sintiendo el chasquido de pajas que se rompían, refugiadas bajo los sombreros de paja de alas anchas que preservaban de un sol de azogue. Las mulas soñaban hundiendo sus cascos en la parva vieja, un caminar continuo en ese eterno ruedo.

Labores repetidas días tras días hasta que toda la mies quedaba machacada a base de esos pasos lentos que marcaba el ganado. Una vez desgranada la parva, se procedía a recogerla, engrosando los montones con la cañiza. Sin embargo, no se descansaba, eran días intensos. El trillo no paraba, había relevo de personas. Se comía en la era para evitar entretenimientos del camino: por la mañana se desayunaba sopas de ajo y torreznos; al mediodía cocido y al atardecer, quizá ya en casa, un gazpacho. Eran platos del día que también caían esa rutina.

A mediados del mes de agosto había terminado la trilla, comenzaban las labores de limpia y de acarreo de grano y paja. Pero continuaba exigiendo esfuerzo para lanzar al aire la mezcla de paja y grano, el aventado, y la brisa más ligera separase el bálago a un lado, mientras que el grano caía en el mismo lugar. A finales de los 40 se introdujo en el campo la aventadora para hacer este trabajo más rápido y mejor. Fue la primera que se introdujo en esa agricultura de esfuerzo.

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